Seis tesis programáticas de la Teología Crítica de la Liberación:
La principal tarea teórica consiste en
la articulación de la Teología de la Liberación con la Teoría Crítica de la
Escuela de Frankfurt.
Los enfoques “multidisciplinarios”
constituyen malas opciones teóricas[1].
En la teología bíblica eso significa que el método histórico-crítico debe
seguir siendo la columna vertebral de los estudios bíblicos. Todas las
supuestas “innovaciones” metodológicas como los enfoques semiológicos o
posestructuralistas deberían ser apenas ramas auxiliares del método histórico y
su sólida conexión con la historia social y la filología, a riesgo de que las “innovaciones”
se conviertan en las típicas tendencias conservadoras y anti-historicistas que
siempre encuentran alguna complicidad con la hermenéutica a-crítica y el
espiritualismo “edificante”.
La filosofía, las ciencias sociales y
la teología sistemática son dominios de producción independientes (aunque con
relaciones específicas entre sí), por lo tanto, su contribución depende del
aporte específico en la invención de conceptos teóricos en cada dominio.
La crítica de la ideología es un
método negativo que permite refutar enunciados falsos de cualquier ciencia
social, aunque por sí misma no pueda enunciar, de manera positiva, conceptos
teóricos.
El núcleo ideológico de la Teología
Crítica deberá ser un proyecto emancipador historicista que se exprese como
racionalidad profética secularizada e inmanente.
El primer paso para lograr una orientación práctica en
la historia concreta consiste en cuestionar doblemente los principios
anti-modernos, nacionalistas no-clasistas de la tradicional Teología de la
Liberación, por un lado, así como cuestionar las nuevas ideologías ecológicas,
multiculturalistas, el espiritualismo light y la doxa posmoderna en general, por otro.
[1] Consideramos
que estamos en un momento dialéctico distinto al gran intento
inter-disciplinario o trans-disciplinario de Annales y la Teoría Crítica. El
desafío actual, en cambio, consiste en reconocer la productividad de cada campo
teórico, quedando para la reflexión filosófica posibles articulaciones
“meta-teóricas”. Cfr. Peter
Burke, La revolución historiográfica francesa. La Escuela de los Annales:
1929-1989, trad. Alberto L. Bixio (Barcelona: Gedisa, 1993) y Martin
Jay, La imaginación dialéctica. Historia de la Escuela de Frankfurt y el
Instituto de Investigación Social (1923-1950), trad. Juan Carlos Curutchet
(Madrid - Buenos Aires: Taurus - Alfaguara [orig. 1973], 1987).ADDIN ZOTERO_ITEM
{"custom":"Peter Burke, i La revolución historiográfica
francesa. La Escuela de los Annales: 1929-1989i0 , trad. Alberto L. Bixio
(Barcelona: Gedisa, 1993)","citationItems":[{"uri":["http://zotero.org/users/128185/items/I39FZB8V"]}]}ADDIN ZOTERO_ITEM
{"citationItems":[{"uri":["http://zotero.org/users/128185/items/SPZJGKG5"]}]}
Normal
0
21
false
false
false
MicrosoftInternetExplorer4
Tesis sobre el concepto de la historia
Walter Benjamin
(1940)
Traducción de Jesús Aguirre. Taurus, Madrid 1973
1
[El títere y el enano]
Es
notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera
que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada
contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca, en
la boca una pipa de narguile, se sentaba a tablero apoyado sobre una mesa
espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era
transparente por todos sus lados. En realidad se sentaba dentro un enano
jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos
la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la
filosofía. Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo
histórico». Podrá habérselas sin más ni más con cualquiera, si toma a su
servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe
dejarse ver en modo alguno.