EL TÍTERE Y EL ENANO
Revista de teología crítica
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 El títere y el enano. Revista de teología crítica - ISSN XXXX

 
 

 Año 2010, Vol. I

 ISSN 1853-0702

Dossier: Mesianismo, escatología y política

David A. Roldán
 



 Artículos

 

Intevenciones críticas 

Omar Asad
 
Edén Herrero
 
Santiago Ohanián
 
Ceferino Riciarelli
 
Daniel Omar De Lucía
 
Santiago Ohanián
 
Cristian Inchausti
 
David A. Roldán
 
Martín Cremonte
 


Reseñas


 
 
Normas de publicación (para futuros colaboradores)
 

Staff

Director:
Martín Cremonte
 
Editores: 
Pablo Uriel Rodríguez
David Roldán
 
Comité editorial:
Marcelo Burello (Universidad de Buenos Aires, Argentina)
Patricia Dip (Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina)
Ulrich Duchrow (Universidad de Heidelberg, Alemania)
Matthias Preiswerk (Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología, Bolivia)
Jon Stewart (Universidad de Copenhague, Dinamarca)
 
Comité de redacción: 
Julio A. Corigliano
Matías Cottone

 

Presentación

 
             La presente revista de investigación pretende llevar adelante dos tipos de estrategias. Por una lado, asumir algunas ideas y posiciones abandonadas en nuestro campo intelectual: la recuperación de la productividad de los conceptos teológicos, la crítica de la ideología como método imprescindible para las ciencias humanas en general, el retorno filosófico a Hegel y a los marxistas neo-hegelianos de los años ‘20 (K. Korsch, E. Bloch, G. Lukács y A. Gramsci), la confianza en las ciencias sociales —en especial, en la Historia— y la renovación de la Teología de la Liberación desde la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt.
            Por otro lado, desde el punto de vista de nuestro estilo de comunicación (para utilizar una palabra desacreditada), esta revista es esencialmente una lugar de polémica intelectual. Esto quiere decir que nuestras investigaciones intentan clarificar en contra de qué posiciones o discursos orientamos los argumentos. El objetivo es invitar a nuestros adversarios teóricos a compartir un mismo espacio de discusión sin atenuantes. Valgan tres ejemplos: en este primer número nos honra la participación de Enrique Dussel, un levinasiano de la izquierda nacionalista; también contamos con la intervención de Paula Moles, seguidora de Georges Bataille y Althaus Reid; y con Patricia Dip, quien en esta intervención se muestra cercana al marxismo ortodoxo (no dialéctico). Nos hubiera gustado, en este primer número, la participación de foucaultianos, agambenianos y schmittianos, pero debemos decir que algunos exponentes de estas tendencias declinaron la invitación cuando advirtieron que se trataba de una revista de polémica en serio.
            Y este es el punto: nuestro pluralismo no consiste en un respeto trivial, posmoderno y relativista por todos los discursos. No pretendemos “multiculturalismo” y “diferencia” cuando se trata de decidir por ideas y proyectos que comprometen determinadas prácticas sociales. No creemos en la inconmensurabilidad de paradigmas de pensamiento o en la auto-inmunidad de los “estilos filosóficos”, ni en la apología del silencio o la no-comunicación (G. Deleuze). La crítica a la ideología es un ejercicio iconoclasta no sólo porque puede denunciar la falsedad de las prácticas religiosas sino, principalmente, porque devela las supersticiones contemporáneas. Si la teología es un conocimiento verdaderamente útil, esto se debe especialmente a que su médium natural es la ideología pura. Esto implica, ni más ni menos, que  la “seriedad del concepto” nos obliga  pensar en contra de la moda posmoderna (la “ideología francesa” según C. Castoriadis.1
            En términos ideológicos generales nos sentimos partícipes de la modernidad y seguimos confiando en el relato de emancipación universal. La Teología de la Liberación, como la filosofía crítica o las ciencias sociales, sólo puede aspirar a la autonomía y a la igualdad radical con argumentos fuertes contra las ideologías de nuestro tiempo: las creencias New Age, la doxa de la posmodernidad cultural, los fundamentalismos cristianos, los nacionalismos, el liberalismo, el neo-positivismo, el postestructuralismo, el heideggerianismo, el nietzscheanismo y la retórica de Derrida. Consideramos que esta revista puede representar un aporte en este sentido, valorando la especificidad de cada terreno de “producción teórica”, como la reflexión filosófica, el dominio de las ciencias sociales y la teología, en contra de las tendencias meramente eclécticas.
         
          Si tuviéramos que resumir, brevemente, en forma de tesis nuestro programa, diríamos que estas son las “seis tesis de la Teología Crítica de la Liberación”:
 
I.
La principal tarea teórica consiste en la articulación de la Teología de la Liberación con la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt.
 
II.
Los enfoques “multidisciplinarios” constituyen malas opciones teóricas3. En la teología bíblica eso significa que el método histórico-crítico debe seguir siendo la columna vertebral de los estudios bíblicos. Todas las supuestas “innovaciones” metodológicas como los enfoques semiológicos o posestructuralistas deberían ser apenas ramas auxiliares del método histórico y su sólida conexión con la historia social y la filología, a riesgo de que las “innovaciones” se conviertan en las típicas tendencias conservadoras y anti-historicistas que siempre encuentran alguna complicidad con la hermenéutica a-crítica y el espiritualismo “edificante”.
 
III.
La filosofía, las ciencias sociales y la teología sistemática son dominios de producción independientes (aunque con relaciones específicas entre sí), por lo tanto, su contribución depende del aporte específico en la invención de conceptos teóricos en cada dominio.
 
IV.
La crítica de la ideología es un método negativo que permite refutar enunciados falsos de cualquier ciencia social, aunque por sí misma no pueda enunciar, de manera positiva, conceptos teóricos.
 
V.
El núcleo ideológico de la Teología Crítica deberá ser un proyecto emancipador historicista que se exprese como racionalidad profética secularizada e inmanente.
 
VI.
El primer paso para lograr una orientación práctica en la historia concreta consiste en cuestionar doblemente los principios anti-modernos, nacionalistas no-clasistas de la tradicional Teología de la Liberación, por un lado, así como cuestionar las nuevas ideologías ecológicas, multiculturalistas, el espiritualismo light y la doxa posmoderna en general, por otro.
 
Martín Cremonte, Buenos Aires, agosto de 2010

 



1. Cfr. en este mismo número: Alejandro Kriaras “La ideología francesa”.
2. Consideramos que estamos en un momento dialéctico distinto al gran intento inter-disciplinario o trans-disciplinario de Annales y la Teoría Crítica. El desafío actual, en cambio, consiste en reconocer la productividad de cada campo teórico, quedando para la reflexión filosófica posibles articulaciones “meta-teóricas”. Cfr. Peter Burke, La revolución historiográfica francesa. La Escuela de los Annales: 1929-1989, trad. Alberto L. Bixio (Barcelona: Gedisa, 1993) y Martin Jay, La imaginación dialéctica. Historia de la Escuela de Frankfurt y el Instituto de Investigación Social (1923-1950), trad. Juan Carlos Curutchet (Madrid - Buenos Aires: Taurus - Alfaguara [orig. 1973], 1987).
 
 
 
El títere y el enano. Revista de teología crítica
Av. Rivadavia 7091, 4 P
(1406) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
ARGENTINA
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Agradecimientos
Fernando Piva y Juan Manuel Spinelli
Mariana Fernández, Natalia Báez, Alan Mato, Joel Nagel y Patricia Pighini (Biblioteca del ISEDET)